Op-Ed by Commissioner Vicki Lopez

It’s fair to say that many think of AIDS as a health crisis that remains in the past. Everyone who was around for it remembers the AIDS crisis of the 1980s, but many people only understand the disease in that historic context, not the very real and destructive impact that HIV/AIDS has to this day.

HIV is still real and without treatment, it is still life threatening. That is why I am deeply concerned by the Florida Department of Health’s proposal to slash eligibility for the AIDS Drug Assistance Program (ADAP) from 400% of the federal poverty level to 130%, while eliminating the insurance assistance that helps patients afford coverage. If implemented on March 1, over 16,000 Floridians living with HIV would lose access to life-saving medication. According to the Miami-Dade HIV/AIDS Partnership, more than 5,000 residents in Miami-Dade County alone would be affected.

Florida’s ADAP program has been a national model. It achieves a 97% viral suppression rate, meaning it keeps people healthy, working, and out of the hospital. No other state in the country has cut ADAP eligibility like this. Not Texas. Not Georgia. Not Alabama. This would make Florida the only state to dismantle a program that is working.

According to DOH, the cuts are necessary to prevent a $120 million budget shortfall.

That claim does not hold up. ADAP’s insurance assistance program generates more in drug manufacturer rebates than it costs to operate. The program funds itself. Enrollment has already declined significantly, and program spending has dropped 32% year over year. The department’s own data contradicts the $120 million figure. Cutting the program wouldn’t close a gap. It would collapse the rebate revenue that keeps the program solvent and shift costs onto local communities instead.

The Partnership estimates that local clinics and safety net providers in Miami-Dade would absorb an estimated $84 million a year in care for patients who lose coverage. HIV medication costs nearly $22,000 per person per year. When patients lose access, they don’t stop needing care. They get sicker. They show up in emergency rooms. The cost to taxpayers goes up, not down.

ADAP is not a handout. It is a program that produces results, sustains itself financially, and saves the state money in the long run. Dismantling it is not fiscal responsibility. It is the opposite.

I sincerely hope that Florida officials do not ignore this issue and that they act to protect the over 16,000 residents who are counting on this program to stay alive.

Florida enfrenta una posible nueva crisis de SIDA que deja a más de 16.000 floridanos en riesgo

Es justo decir que muchos consideran el SIDA como una crisis de salud que quedó en el pasado.

Quienes vivieron esa época recuerdan la crisis del SIDA de la década de 1980, pero muchas personas solo entienden la enfermedad en ese contexto histórico, no el impacto muy real y devastador que el VIH/SIDA sigue teniendo hasta el día de hoy.

El VIH sigue siendo una realidad y, sin tratamiento, sigue siendo potencialmente mortal. Por eso me preocupa profundamente la propuesta del Departamento de Salud de Florida de reducir la elegibilidad para el Programa de Asistencia para Medicamentos contra el SIDA, ADAP, del 400 por ciento del nivel federal de pobreza al 130 por ciento, además de eliminar la asistencia para seguros que ayuda a los pacientes a costear la cobertura. Si se implementa el 1 de marzo, más de 16.000 floridanos que viven con VIH perderían acceso a medicamentos que les salvan la vida. Según la Asociación de VIH/SIDA de Miami Dade, más de 5.000 residentes solo en el condado de Miami Dade se verían afectados.

El programa ADAP de Florida ha sido un modelo nacional. Logra una tasa de supresión viral del 97 por ciento, lo que significa que mantiene a las personas sanas, trabajando y fuera del hospital.

Ningún otro estado del país ha reducido la elegibilidad de ADAP de esta manera. Ni Texas. Ni Georgia. Ni Alabama. Esto convertiría a Florida en el único estado en desmantelar un programa que está funcionando.

Según el Departamento de Salud, los recortes son necesarios para evitar un déficit presupuestario de 120 millones de dólares. Esa afirmación no se sostiene. El programa de asistencia para seguros de ADAP genera más ingresos en reembolsos de fabricantes de medicamentos de los que cuesta operarlo. El programa se financia por sí mismo. La inscripción ya ha disminuido de manera significativa y el gasto del programa ha bajado un 32 por ciento en comparación con el año anterior. Los propios datos del departamento contradicen la cifra de 120 millones de dólares.

Recortar el programa no cerraría una brecha. Colapsaría los ingresos por reembolsos que mantienen el programa solvente y trasladaría los costos a las comunidades locales.

La Asociación estima que las clínicas locales y los proveedores de la red de seguridad en Miami Dade absorberían aproximadamente 84 millones de dólares al año en atención para pacientes que pierdan cobertura. El costo de los medicamentos contra el VIH es de casi 22.000 dólares por persona al año. Cuando los pacientes pierden acceso, no dejan de necesitar atención. Se enferman más. Acuden a las salas de emergencia. El costo para los contribuyentes aumenta, no disminuye.

ADAP no es una dádiva. Es un programa que produce resultados, se sostiene financieramente y ahorra dinero al estado a largo plazo. Desmantelarlo no es responsabilidad fiscal. Es lo contrario.

Espero sinceramente que los funcionarios de Florida no ignoren este tema y que actúen para proteger a los más de 16.000 residentes que dependen de este programa para mantenerse con vida.