Por José Yedra
Hace unos días cumplí 73 años en mi profesión de actor y 72 como locutor, tan pronto pase el riguroso examen que había que tomar me colegié en el colegio nacional de locutores de Cuba y comencé muy rápido a trabajar como locutor y actor en CMQ de la Habana Cuba.
Casi siempre pude combinar mi trabajo como actor y locutor al mismo tiempo. Como actor trabajé en Cuba. Puerto Rico, República Dominicana, New York, Guatemala y México como protagonista con grandes figuras de la época y como Locutor, fui presentador de los noticieros, en algunos de esos países.
Desde que comencé rodeado de grandes periodistas de los cuales aprendí mucho, y siempre me enseñaron a nunca decir una noticia que no estuviera confirmada por dos medios responsables, y así lo hice, aplicando el sistema de confirmar la noticia antes de darla al aire.
Hoy las cosas han cambiado, cualquiera entra a la internet y escribe lo que se le da la gana y no pasa nada, y a lo mejor la persona que lo lee, se imagina que es verdad la pasa en su página la riega por la internet y no vas a saber quién dice la verdad.
Te puedes encontrar algún producto nuevo que para anunciarlo dicen como noticia que hay un nuevo descubrimiento y al final lo que están tratando es de vender un producto.
También puedes ver a alguna personalidad de la televisión anunciando algo que a lo mejor con la inteligencia artificial, ni siquiera se ha enterado de lo que está pasando con su voz y con su imagen y la ponen a anunciar un producto, sin que lo sepa.
Por eso sigo practicando lo que me enseñaron los maestros del periodismo, tienes que buscar y confirmar, por lo menos en dos medios responsables para saber “Quien dice la Verdad”
Recuerdo cuando navegamos desde Cuba a EEUU, en un barco de carga, donde tuve la oportunidad al salir de la Habana, de asomarme a la cubierta y ver por última vez la torre del morro con la bandera cubana.
Llegamos a Port Everglades, bajamos del barco y nos llevaron a una especie de campamento militar.
Como mi esposa, mis hijas y yo teníamos visas, nos dejaron salir enseguida y nos fuimos para la casa de una tía mía que ya vivía en Miami.
Al día siguiente fuimos a la oficina de inmigracion donde nos habían indicado, para arreglar los papeles y más tarde fuimos a la Casa de la Libertad.
Allí nos dieron una barra de queso y al día siguiente un cheque de $100.00 lo cual agradezco mucho porque ya estaba en tierras de Libertad y no tenía ningún dinero.
Más tarde al ir al supermercado me encontré que allí había de todo lo que no teníamos en Cuba y en grandes cantidades.
Más tarde cuando fui a pedir trabajo en un sitio para limpiar automóviles y le enseñé mi resume, donde todo lo que decía era verdad, me dijo que que yo estaba muy calificado y que no me podía dar ese trabajo, que me buscara otro dentro del campo que conocía y me alegré porque comprendí que tenía que buscar trabajo en lo que yo estaba preparado para hacer, así lo hice hasta que apareció.
Por eso siempre me siento contento de seguir las reglas que me enseñaron los maestros del periodismo, aunque sea dura, aunque no te guste di siempre la Verdad.
Buscala hasta que la encuentres y puedas saber “Quien dice la Verdad”






